Mi hijo el deportista

Mi hijo el deportista

Iniciar a nuestros hijos en la práctica de un deporte tiene sus secretos; resulta muy importante tenerlos en cuenta para evitar que la alegría de paso a la frustración prematura.

Pero… ¿Cómo es posible convertirlos en buenos deportistas o, por lo menos, en chicos que practiquen a gusto el deporte elegido?

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Los profesores de educación física sostenemos que es posible realizar el pasaje del deporte como recreación al deporte de alto rendimiento; lo importante es que este pasaje se realice en el momento físico óptimo. Para esto hay que conocer ciertos factores que lo van a favorecer.

Cada persona nace con características físicas o psicológicas que facilitan el desempeño en ciertos deportes; por ejemplo: la altura para el basquet o volley, la flexibilidad para gimnasia artística, la coordinación y destreza para el fútbol. Pero si estas capacidades no son estimuladas y por ende desarrolladas, todo puede quedar en la nada. No hay un exitoso deportista que no considere “la motivación” como un elemento importantísimo para su carrera.  La mayoría de  ellos comenzaron la práctica deportiva desde muy chicos, acompañados y estimulados por su familia y algún instructor.

Es muy común que los padres se pregunten cómo y cuándo poder estimular a los niños para que comiencen una actividad deportiva. Para saber cuál elegir, primero conviene tomar en cuenta los siguientes puntos:

  • Qué deporte le gusta.
  • Qué condiciones naturales tiene para practicar dicho deporte.
  • Cuál es el objetivo a largo plazo a obtener con esa actividad.
  • La propuesta del deporte elegido, ¿cubre las expectativas que tenía su hijo?
  • ¿Cuál es la verdadera expectativa de la familia para ese futuro deportista?

 

Es sabido que un deportista “de elite” es el resultado de la combinación de factores hereditarios e influencias del medio exterior (trabajo, educación, entrenamiento). Sus capacidades físicas (altura, peso, etc) deben ser ideales para el deporte elegido y sus capacidades psicológicas también. Comience a observar:

  • Su salud.ninio-deporte-3
  • Desarrollo físico.
  • Tenacidad.
  • Capacidad de trabajo.
  • Inclinación deportiva.
  • Si aprende con facilidad un movimiento desconocido para él.
  • Capacidad para superar el cansancio de la nueva actividad y deseo de incluirla en su vida diaria.
  • Su recuperación después de una larga clase de entrenamiento.
  • Disposición para movilizarse a torneos y otros centros de entrenamiento en el caso que el deporte lo exija.
  • Respuestas ante situaciones de tensión, resolución de problemas ante un contrincante, el entrenador y el grupo.

 

Para que todo esto se de en forma sana y natural, es muy importante considerar los ritmos individuales de su hijo con respecto a su desarrollo. Esto significa que comience un deporte a la edad donde su cuerpo y su mente estén en mejor condición para asimilar los cambios, responsabilidades, horarios , etc.

El profesor de educación física de la escuela, es la persona indicada para informarle cuáles son las aptitudes  y condiciones de su hijo y orientarlo a la hora de elegir el deporte.

Por último, practicar deporte es una de las actividades más recordadas de la infancia, el grupo de amigos, las anécdotas, las prácticas, el cansancio, los viajes, los triunfos y derrotas… y por qué no alguna medalla. Permita que su hijo también tenga estos recuerdos.

 

Laura Soto

Profesora Nacional de Educación Física

 

Fuentes: Revista Buena Salud, Cuerpo & Mente en deportes, Instructivo de Educación Física Infantil

 

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